Ary Cabrera Prates (1931-desap1976)
(oficial) Al momento de los hechos Ary Cabrera Prates tenía 44 años [¿1975?]. De nacionalidad uruguaya, fue empleado del Banco do Brasil y dirigente sindical de la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay. Tuvo participación política en la Resistencia Obrera Estudiantil y luego en el Partido por la Victoria del Pueblo. Sus compañeros lo conocían como “el Viejo” o “Brasilero”.
A raíz de sus actividades gremiales y políticas, en junio de 1968 fue detenido en Uruguay, en aplicación de las llamadas medidas prontas de seguridad. Permaneció recluido en el Grupo de Artillería N° 5, unidad militar en la que, en ese momento, prestaba servicios el imputado Manuel Juan Cordero Piacentini.
Esa persecución de la que era objeto se intensificó a partir del golpe de Estado en Uruguay en 1973, lo que lo obligó a exiliarse en Argentina.
En Buenos Aires, integró el Partido por la Victoria del Pueblo, contexto en el cual se vinculó con Ricardo Gil Iribarne, entre otros exiliados uruguayos.
Para ese momento Cabrera Prates había formado pareja con Asilú Maceiro, quien también formaba parte del PVP; y se había radicado, con otros compañeros de esa agrupación, en una casa ubicada en la calle Hilario de Almeyra n° 719, de la localidad El Tropezón, partido de San Martín, provincia de Buenos Ares.
En 1975 también se radicó en Buenos Aires su hija Adriana Cabrera Esteve, junto con su esposo, Eduardo Deán Bermúdez, quienes también integraron el PVP.
En marzo de 1976, Cabrera Prates colaboró en la preparación de la casa rodante que se usó para el viaje que emprendieron hacia Uruguay Gil Iribarne junto a otros dos integrantes del PVP, Luís Ferreira y Élida Álvarez, para llevar a Montevideo propaganda contra la dictadura uruguaya.
Como ya explicamos, el viaje de Gil Iribarne, Ferreira y Alvarez se concretó, pero el 28 de marzo de 1976 los tres fueron capturados en Uruguay y el material que llevaban fue secuestrado. Pasaron una noche detenidos en Colonia y luego fueron llevados a la sede del FUSNA, donde permanecieron una o dos noches hasta que fueron conducidos al centro de detención clandestino conocido como “300 Carlos” o “El infierno”, donde los interrogaron bajo tortura. Sabemos que al menos en el interrogatorio de Gil Iribarne intervino el imputado Manuel Juan Cordero Piacentini. De la información obtenida a partir de este operativo es que el grupo de agentes uruguayos a cargo de José Nino Gavazzo localizó a Ary Cabrera Prates. Durante el debate se demostró que en la noche del 5 de abril de 1976, Ary Cabrera fue secuestrado de su domicilio de la calle Hilario de Almeyra 719 de la localidad de El Tropezón, partido de San Martín, provincia de Buenos Aires, merced a la actuación coordinada de los agentes uruguayos de ese grupo, entre los que se encontraba Manuel Juan Cordero Piacentini; y los miembros de la patota que tiempo después actuó en Orletti.
El lugar donde se inició su privación ilegítima de la libertad estaba ubicado dentro del ámbito territorial que era responsabilidad de la jefatura del Área 430, en ese momento a cargo del imputado Rodolfo Emilio Feroglio, y que respondía al comando de la Zona 4, a cargo del imputado Santiago Omar Riveros.
Para realizar el secuestro se montó un gran operativo en el que participó personal del Ejército Argentino en vehículos oficiales y se efectuaron disparos en contra de la vivienda.
De allí, lo llevaron a un lugar de detención clandestino que era manejado por personal perteneciente a la OT 18, del Departamento de Operaciones Tácticas I de la SIDE, grupo que poco después pasaría a operar en “Automotores Orletti”. Ese lugar se encontraba ubicado en la calle Bacacay 4232, en el barrio de Flores, Ciudad de Buenos Aires, dentro del ámbito territorial correspondiente a la Subzona Capital Federal, a cargo del recientemente fallecido Jorge Olivera Róvere. Allí, Ary Cabrera fue interrogado y torturado por personal de ese organismo y del Departamento III del Servicio de Información de Defensa del ejército uruguayo.
Si bien no hay certeza al respecto, hay indicios de que Ary Cabrera Prates fue asesinado durante una de las sesiones de torturas a las que fue sometido a partir de una complicación cardíaca producto de una enfermedad en el corazón que padecía.
Tanto el Estado argentino como el uruguayo ocultaron lo sucedido a Ary Cabrera Prates a sus familiares y amigos, quienes a pesar de las denuncias y gestiones realizadas para intentar dar con su paradero, nunca obtuvieron una respuesta concreta.
Al poco tiempo de su desaparición, quien fuera esposa de Ary Cabrera, Gladys Haydé Esteve Briano, viajó a la Argentina para intentar encontrarlo. Luego de mucho esfuerzo, y gracias a alguna información que recibiera de manera anónima, pudo encontrar el domicilio donde vivía Ary Cabrera al momento de ser secuestrado.
También se presentaron dos acciones de habeas corpus en las que el Estado argentino, a pesar de los pedidos de informes solicitados, negó tener conocimiento respecto de lo ocurrido con Ary Cabrera.
Del mismo modo, se hicieron gestiones ante la Cruz Roja, la Organización de Estados Americanos y la Organización de Naciones Unidas, y a través de ninguna de ellas fue posible conseguir que el Estado argentino o el uruguayo dieran una respuesta respecto de lo ocurrido con Ary Cabrera Prates, quien al día de hoy permanece desaparecido.
De acuerdo a la descripción que hemos realizado, teniendo en cuenta las características particulares de los hechos que damnificaron a Cabrera Prates y el especial contexto en que se produjeron; entendemos que se encuentra probado que su secuestro, torturas y desaparición fueron el resultado de la coordinación represiva ejecutada bajo el marco del llamado “Plan u Operación Cóndor”.

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