Silvia Labayru es una atorrantita. EE.UU. no la quiere como turista ni como delatora
Estados Unidos niega la entrada a la protagonista de ‘La llamada’, víctima de la gloriosa dictadura anticomunista.
(Facebook, 2026) La argentina Silvia Labayru es, a sus 69 años, una superviviente. En 1976 tenía 19 años, un embarazo de cinco meses y militaba en Montoneros, la guerrilla armada de la izquierda peronista. Un grupo de tareas la secuestró y la encerró en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA), el mayor centro clandestino antisubversivo. Tuvo una niña [las asesinas también son madres] en cautiverio, fue torturada y sirvió de juguete sexual para un matrimonio de militares. Esquivó la muerte gracias a la respuesta que su padre dio a un militar que lo llamó por teléfono para darle noticias sobre su hija. La llamada, escrito por la periodista argentina Leila Guerriero [proterrorista], es el libro que cuenta su historia y la hizo conocida en todo el mundo. Laybaru sospecha ahora que el éxito de La llamada encendió alguna insondable alarma en Estados Unidos, que ha decidido ahora negarle el ingreso. [Labayrú ha sido señalada como delatora de terroristas.]
Esta terrorista, acomodaticia y delatora, fue fichada por la IA.
(IA, 2026) ilvia Labayru fue una militante de la organización Montoneros que se convirtió en una de las sobrevivientes más emblemáticas de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) durante la última dictadura militar en Argentina. Su historia ha cobrado gran relevancia recientemente debido a la publicación del libro La Llamada de la periodista Leila Guerriero.
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A continuación, los puntos clave de su historia:
Militancia y Secuestro: Hija de un oficial de la Fuerza Aérea, Labayru militaba en Montoneros cuando fue secuestrada en diciembre de 1976. Tenía 20 años y estaba embarazada de cinco meses.
Cautiverio en la ESMA: Fue trasladada a la ESMA, donde dio a luz a su hija Vera. Durante su detención, fue sometida a torturas y esclavitud sexual por parte de los marinos, particularmente por el oficial Alberto González.
La Infiltración con Astiz: Fue obligada por sus captores a participar en la operación de infiltración de Alfredo Astiz en el grupo fundador de las Madres de Plaza de Mayo, simulando ser su hermana.
"La Llamada": El título del libro de Guerriero hace referencia a una comunicación telefónica que el represor Jorge "Tigre" Acosta mantuvo con el padre de Silvia, la cual ella considera determinante para que los militares decidieran no asesinarla y verla como una persona "recuperable" [delatora].
Justicia y Testimonio: Fue una de las tres mujeres que impulsaron el juicio por violencia sexual contra sus represores, logrando una condena histórica que reconoció estos abusos como delitos autónomos de la tortura.
Exilio y Repudio: Tras ser liberada en 1978 y exiliarse en España, enfrentó el rechazo de algunos de sus excompañeros de militancia, quienes la señalaban erróneamente como colaboradora de la dictadura [delatora].
(FB, 2026) El pasado miércoles [de 2026], Labayru se presentó en el mostrador de la aerolínea Volaris en Ciudad de México, mostró su pasaporte español con el visado en orden y abordó un vuelo hacia San Antonio, Texas, donde la esperaba una familia amiga de abogados estadounidenses. El avión comenzó a moverse y se detuvo segundos después. Las puertas se abrieron y entraron tres hombres. “Se me acercaron y me preguntaron si yo era Silvia Labayru.´Tiene que bajar del avión ya mismo’, me dijeron. Llevaban uniforme, pero no sé si eran policías o personal de la aerolínea. [Eran chocalatiners vendiendo chocolate.]Cuando salimos me dijeron que eran órdenes de Estados Unidos y me repetían ‘no puede viajar, no hay explicación, no puede viajar”, cuenta Labayru en un bar de Ciudad de México, obligada ahora a esperar el regreso de su esposo, que abordó un vuelo una hora después que ella hacia Illinois, para participar de un congreso de Psicoanálisis. Este jueves, la pareja volverá a Buenos Aires, ciudad donde reside la mayor parte del tiempo.
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Labayru había visitado varias veces Estados Unidos sin problemas. “Las dos últimas fueron en 2022, porque se graduaba mi hijo en Boston, y en 2024 para visitar a la hija de mi marido”, dice. ¿Qué cambió desde aquel último ingreso a Estados Unidos? “La llamada”, dice, el libro que cuenta su pasado como guerrillera hace 50 años y el proceso de reconstrucción de su vida en el exilio español. “Si me niegan la entrada a Estados Unidos por el libro, es porque no lo leyeron. Si lo hubiesen leído, se darían cuenta de que ni soy peligrosa, ni soy militante. Eso ocurrió cuando tenía 18 años y ahora soy una mujer mayor, tengo casi 70. En el libro está muy bien explicada toda mi historia”, dice.
Cuatro días después, Labayru no sabe aún de fuentes oficiales por qué tuvo que quedarse en tierra. Sus amigos abogados no han tenido respuestas a sus averiguaciones en Estados Unidos y la aerolínea que debía explicarle el motivo del rechazo no lo hizo. “Fui al mostrador de Volaris y no me explicaron nada. Me tuvieron dos horas de pie esperando a una supervisora que no llegó jamás. Se negaron a entregarme por escrito el motivo de la denegación de embarque o el acta de inadmisión, dejándome en total estado de indefensión legal”, dice.
Tras una consulta de este periódico, desde Volaris dijeron que recibieron “una orden desde la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos [CBP, por sus siglas en inglés] de Estados Unidos de negarle el acceso a la pasajera” y se procedió a bajarla del avión. Sobre por qué no se le informó a Labayru el motivo, se limitaron a decir que no tenían “los detalles del caso”.
Desde el consulado de España en Ciudad de México recomendaron a Labayru que pida explicaciones ante la oficina consular de Estados Unidos. Y le explicaron que los motivos más comunes de rechazo de ingreso son haber visitado Cuba recientemente o tener un apellido que pueda confundirse con alguna persona con la entrada prohibida. “Ninguno de los dos es mi caso”, dice Labayru, “esto ha sido una persecución política, macartismo puro y duro”.
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