José Santiago Tamagnone
El domingo 8 de Febrero el sitio web DATACLAVE publicó un artículo, firmado por Mauro Federico e Ivy Cángaro, titulado: "Corrupción en Seguridad: denuncias cajoneadas, intimidaciones y el regreso de los 'muertos vivos'".
Como aparezco mencionado en el artículo, algunos de sus ocasionales lectores tuvieron la amabilidad de darme aviso. Lo leí ayer lunes y no he parado de reírme hasta hoy.
Porque en buena medida me divierte y se me da la gana poner en contexto el hecho anecdótico por el que se me menciona, escribo este artículo a modo de respuesta, mismo que también enviaré a DATACLAVE si es que quieren publicarlo como derecho a réplica.
Aunque no espero que lo publiquen, creo que es lo que correspondería, ya que pudieron contactarme antes de escribir sobre mí para no pifiar como pifiaron, pues la nota presenta errores, o sugestivas omisiones, que pudieron evitarse consultando a algunos de los mencionados.
Tengo la impresión que el "periodismo de investigación" del que presumen Federico y Cángaro, ha sido en este caso "periodismo de dictado".
Sospecho además que detrás de la nota anda un chanchito picarón, cuyas pezuñas de chiquero dejan marcas tan evidentes que no hace falta pegarle al chancho para saber quién es el dueño. Vayan pues mis cordiales saludos.
Aludiendo ya al contenido del dictado, ¡perdón! quise decir del artículo, téngase presente que está muy lejos de mí cualquier intención de defender a Gerardo "Rincón del vago" Milman. He publicado una gran cantidad de artículos y posteos en redes sociales dejando más que claro que lo considero un inútil irrecuperable.
Ahora bien, falsean los hechos Federico y Cángaro cuando afirman lo siguiente:
Patricia Bullrich asumió como ministra de Seguridad el 10 de diciembre de 2015, cuando por entonces integraba Juntos por el Cambio y era macrista, y llevó con ella a Gerardo Milman quien, a su vez, también llevó a su gente para cubrir diversos cargos.
Él estuvo entonces al frente de la Dirección de Inteligencia Criminal del ministerio desde ese mismo día de 2015 hasta el 9 de diciembre de 2019 cuando llegó la administración de Sabrina Frederic, la ministra nombrada por el nuevo presidente Alberto Fernández.
A comienzos de la primera gestión de Bullrich como ministro de Seguridad, Milman fue designado Secretario del Consejo de Seguridad Interior. Ese fue su primer cargo en el ministerio. Es información notoriamente pública que no estuvo a cargo de la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal desde 2015.
Curiosamente, el par de periodistas de investigación omite mencionar que hasta octubre de 2017 el área de Inteligencia Criminal estuvo a cargo de Patricio Furlong, el segundo de Eugenio Burzaco. Raro que ese dato, un pequeñísimo detalle, se les haya pasado por alto y no mencionen ni siquiera una vez al dúo Burzaco - Furlong.
Subrayo que participé de la gestión de Patricia Bullrich desde Diciembre de 2015, hasta que presente mi renuncia en Marzo de 2017 formulando críticas a la gestión que, además, hice públicas (preservando obviamente las de carácter reservado).
Por lo tanto, la simpática anécdota por la que me mencionan los "periodistas de investigación", que efectivamente tuvo lugar en Septiembre de 2016, ocurrió durante la gestión que, casualmente, se les pasó por alto.
Es decir, cuando Patricio Furlong como Subsecretario de Seguridad conservaba la firma del Director Nacional de Inteligencia Criminal (DNIC) manteniendo acéfala esa dirección.
Puesto en ese contexto, cabe abordar ahora la simpática anécdota por la que me mencionan, cosa que hacen en estos términos:
"En septiembre de 2016 José Santiago Tamagnone era jefe de departamento de Inteligencia de Imágenes, dependiente del DNIC. El hombre llegó de noche a las oficinas de Asuntos Jurídicos y Mesa de Entradas y como no era horario laboral, estaban cerradas con llave.
Tamagnone y dos hombres más bajaron la puerta a patadas, destrozaron marcos y cerraduras e ingresaron al área de expedientes y documentación sensible a la que no tenía acceso.
Al día siguiente, Lucas Albera y Mariano Fonteñez silenciaron el suceso y ante el estupor del personal, llamaron rápidamente a reparar los daños. De todos modos, se iniciaron diecisiete actuaciones internas con fotografías y denuncias ante el titular del Departamento Jurídico. Este expediente no fue instruido ni resuelto ni comunicado a la Bicameral ni judicializado".
La anécdota así relatada, amerita las siguientes consideraciones:
1- Es relativamente común en organismos de inteligencia revistar en un cargo pero ejercer otra función. En mi paso por la DNIC, por mera formalidad burocrática, estuve registrado como "Jefe de Departamento", pero en los hechos cumplí la función de Jefe de Gabinete de la DNIC (JG-DNIC). Con lo cual era una suerte de interventor de hecho, sin firma propia, en una Dirección Nacional acéfala. Y en ese carácter me desempeñé, reconocidamente como tal, dentro y fuera del Ministerio.
2- He pateado puertas muchas veces, en muchos lugares, sería largo y jactancioso de mi parte hacer una enumeración de sucesos y circunstancias. Patear puertas es parte del trabajo, tan simple como eso. Y no diré que no me gusta patear puertas; sólo remarco que siempre lo hice con la ley en mis borcegos.
Es cierto que tuve que patear puertas en la DNIC. Un bonito recuerdo. Lo hice con razones fundadas: como acabo de explicar mi función era la de jefe de Gabinete y como tal tenía responsabilidades y facultades para velar por la Seguridad y Contrainteligencia del organismo.
En ese contexto había ordenado que cada oficina presentara una copia de sus llaves para el caso que se necesitara ingresar a cualquiera de ellas. Hubo alguien que quiso burlar mi orden entregando llaves que no se correspondían con las cerraduras de las oficinas a su cargo. Se constató ello en una revisión de rutina y a falta de llave se procedió a patear las puertas. Ni más ni menos que lo que correspondía hacer y de ninguna manera un caso de "violencia laboral".
En mi rol de Jefe de Gabinete tenía acceso habilitado a todas las áreas de la DNIC, por lo tanto es falso que no tuviera acceso al "área de expedientes y documentación sensible".
3- El derribo de las puertas no fue silenciado porque reuní al personal y expliqué lo ocurrido dando cuenta de las razones. No es de ninguna manera cierto que hayan sentido "estupor" por la pateadura de puertas, muy por el contrario: el hecho provocó una feliz euforia entre los agentes de Inteligencia por saber que no había privilegios para nadie.
4- La historia de está anécdota que a los periodistas de investigación les dictó "alguien", vamos a suponer algún personaje misterioso de los que operan en la sombra del anonimato como fuentes periodísticas (los lectores habituales saben que me estoy riendo mientras escribo esto), termina afirmando que la situación no fue comunicada a la Comisión Bicameral de Inteligencia. Falso.
El 21 de marzo de 2017 presenté personalmente ante la Comisión Bicameral de Inteligencia, entonces presidida por el Senador Juan Carlos Marino (con quien tuve una larga conversación), un detallado escrito sobre la situación de la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal, incluyendo un muy pormenorizado informe sobre los hechos y circunstancias que me determinaron a patear las puertas de la anécdota.
Por supuesto que aunque me cause risa que me aludan los "periodistas de investigación", más allá del grato y afectuoso recuerdo que guardo de la DNIC y su personal (hay elementos muy valiosos ahí) no deja de desagradarme se me haya incluido sin ton ni son en un artículo que acusa corrupción.
Nunca he sido corrupto y es la razón por la que puedo poner la cara y salir al cruce de quienes esgrimen verdades a medias y groseras mentiras. Bajo mi mando nadie fue víctima de ningún maltrato laboral y mucho menos violencia, en ese punto, como en tantos otros, he seguido las enseñanzas de Sun Tzu sobre el trato que debe dispensarse a los agentes de Inteligencia y si por algo me caractericé fue por escuchar al personal.
Tampoco me agrada que se publiquen nombres de agentes de Inteligencia, algo que en Argentina, por falencias políticas y profesionales ya es una mala costumbre. Un mal que no puede achacarse al periodismo, sino que siempre es responsabilidad de los políticos en el gobierno y de los profesionales en cargos de conducción en el Sistema de Inteligencia. Vale señalarlo para los del palo, viendo qué nombres se publican y cuáles no. (Recuerden que hay variables de velo y engaño).
También merece un par de consideraciones el último párrafo en el que se me alude:
"Tamagnone es un personaje activo en redes sociales y canales de YouTube. Se hace llamar Ariel Corbat y tiene su propio blog 'Pluma Derecha', en donde hace apología de la dictadura, se presenta como agente de la SIDE y hace campaña por La Libertad Avanza y el bulrrichismo".
Lo tomo como una mera opinión, a la que doy la misma importancia de un zurdo llamándome "facho", pero pareciera que los periodistas de investigación anteponen sus prejuicios a la lectura. ¿Quieren creer que reivindico alguna dictadura? No es así, pero sea. Y parece que hago campaña para La Libertad Avanza, aunque no haya votado a La Libertad Avanza en las últimas elecciones (sí en la presidencial). Más extraño aún que haga campaña por el "bullrichismo" escribiendo cantidad de artículos que critican a Bullrich. En fin. Periodismo de investigación le dicen...
Sí voy a señalar que yo no me presento como "agente de la SIDE", yo soy un agente de la SIDE.
Más allá de no revistar en actividad, agente de la SIDE es lo que soy y lo que seré siempre; porque mi lealtad es eterna.
Para mejor comprensión de este escrito, sugiero la lectura de los siguientes artículos:
A) ADIÓS A LA SIDE, por Ariel Corbat.
https://plumaderecha.blogspot.com/2013/05/adios-la-side.html.
B) MI RENUNCIA A LA MINISTRO DE SEGURIDAD, por Ariel Corbat.
https://plumaderecha.blogspot.com/2017/03/mi-renuncia-la-ministro-de-seguridad.html.
C) CORRUPCIÓN EN SEGURIDAD: DENUNCIAS CAJONEADAS, INTIMIDACIONES Y EL REGRESO DE LOS "MUERTOS VIVOS", por Mauro Federico e Ivy Cángaro.
https://www.dataclave.com.ar/picado-fino/corrupcion-en-seguridad--denuncias-cajoneadas--intimidaciones-y-el-regreso-de-los--muertos-vivos-_a69880d802c883010eb7b2a13.
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