"Los nísperos." Poemas tipo haiku de Ricardo Bruno. Poemas para ser mirados o leídos

Publicado en 2023. Con un posfacio de Juan María Solare e ilustraciones de Guillermo Alio.

Quiero

Que la Nada me hable.

Que me mienta

Por Dios.

No meto las manos en el fuego.

Por Dios

no meto las manos en el fuego.

¡Por Dios!

No meto las manos en el fuego.


No me hace faltar el mate.

No me hace faltar amor.

La quiero.


El gato furtivo

se agazapa ácrata.

Te miro por encima

de mis anteojos.

No te veo.

Creo que me equivoqué de anteojos.


Había que saberlo llevar.

Era el gato Lupo.

Lo amamos infinitamente y él lo supo.


No me inscribí a nada.

Soy un ser libre

(lo que es indemostrable).


Se cerró el alma.

No golpee.

Ya no atiende.


Estoy todo a la vista.

Mirame.


Para jugar al todo o nada hay que tener la carta brava.


Celada, trampa, impostura.

¡Qué hermosura no haber caído y haber cuidado

mi pequeña bravura!


Jugaba fuerte a la taba.

Jugaba

al todo o nada.


Mi carrera

va a los tumbos.

Ya no te veo.

He perdido el rumbo.


El amor es blando y consiste.

Como una teta.


¡Que no me cubra un manto

de tierra!

Pónganme arriba.


Las cosas vienen a mí.

Dejé de buscar.


Me olvido de las cosas.

Ayer perdí una rosa.


No recuerdo si he visto

un spaguetti western.

¿Tenía tuco?


Presente con abiso.

Me avisaron del abismo.


Aquí

o de aquí a años. No habrá valijas.


Vivo en eterno presente.

Me cuesta decir "Buen día".

Sin embargo, ayer llovía.


Si lo miro,

el Mundo me mira.

George Berkeley.


Puedo escribir una línea bella.

Hasta dos.


No quiero morirme solo

y que derrumben la puerta.

Estoy casado. La dejo abierta.

No se gastan tu voz

tu disco

mi entusiasmo.


Me quedo aquí. Está lindo el aire.


¿Cómo distingo a mi Juan si son dos gatos iguales?

Llévense uno o lo vendo al profesor Jirafales.



Desde que te fuiste la casa está triste.

Hay jilguero. No hay alpiste.


¿Cómo se quitan una mancha en el mantel

y el pecado, Amor, de dejarte de lado?


Todo termina en el sopor.

¿Y mientras tanto?


Tomate.

Cuchillo y sartén. Ajo. Sal. Especias.


Esto es la muerte con gotero.

En mi propio país soy forastero.


No. No aquí.

Aquí no se puede nada.

Soñemos por allí.



Los minutos como un goteo de suero.


En cualquier momento, como tú, me muero.

Mientras tanto juego.


Fuera de la línea de fuego, difícilmente

te alcance un disparo.



El jaiku

es un mosaico.

¡Viaja!


Tejen poemas como quien teje hierro forjado.


Tus ajorcas me ahorcan como horcas.


Lascivo vivo

y no contigo


El son entero. La vida breve.

El hambre sin atributos.


Puse un piecito en el jardín de la muerte.



Desató la voz.

Quitó los frenos. Montó en pelo.


Deportivamente estoy en la recta final, en el cuerpo a cuerpo.


Diana Cazadora y una chica vegana paseando perros.


Arrastro palabras y limo desde el pleistoceno.

A veces no se me entiende.


Tengo la vista baja para no pisar los gatos.

Duermen.


Tenía los pies para adelante.

No estaba muerta.

Dormía.



Iba a abrazarte

y abracé los controles del aire y de la tele.

Se interpusieron.


Esa estocada me dolió.

¿Será la última?


Metí el mar en un vaso.

Lo hice.

Aunque muy fugaz.



Papá,

¿tenés una moneda para otra vuelta más?


A veces prisión. A veces bulín. A veces nido.

Cada mañana dice “Mañana moriré.”

Hasta hoy

le ha dado resultado.



¿Qué lo atrajo?

Un reflejo.

Un haz de luz.


Me abracé a la serpiente.

Le mostré los dientes.

Se llama Eva.


¿Sujetar la nube

o el atún en alta mar?

Dejo que fluyan los días.

¿Acaso los voy a atar?


Hoy no tengo ganas.

Hoy no tengo ganas de matar.

Le dije al de la orga(*) que volviera mañana.


Andando de rondón me enredé

en el edredón. Su software. Su hardware. Su tupperware.


(*) Apocope cariñoso con que los montoneros se

referían a su organización.




Son míos.

Soy de ellos.

Nos llevamos como hombre y gato.


El uno

fue un alto oficial del ERP.

El otro colecciona estampillas

de campos de exterminio.



Soy importante para dos gatos

y un par de personas.

¡Al 7 y 1/2 pago!


Me fastidian los trámites, las contraseñas,

los reconocimientos faciales.

El último, que lo haga otro.




Camino de prisa para terminar de caminar.

Algo me espera.


Marcial no.

Sumiso tampoco. Subiré al ascensor pensando en vos.


Soy un hombre previsible. Por eso me gusta el gato, difícil de adivinar.



Tengo lleno el plato con mis gatos.

No soy caníbal.

Los idolatro.


Me llevo en los ojos las piruetas de mis gatos. Que las tengo para rato.


Que no decaiga. Que no recaiga. Que no se caiga.




Me llevarán a la rastra.

No me quiero morir. O mejor voy a sonreír.


Cuenta hasta 5 y desapareceré.

Lentamente.


Con el amor, con el vino, doy

y recibo.


Parto.

Implosión.

Saldrá en los diarios.


No sé la hora exacta pero sé la aproximada, la cual no varía nada.


Hasta hoy andante allegro

molto vivace.



Ese día tan triste

en que dejé de aprender.


¿Quién morirá primero?

¿Mi gato o yo? Lo sabe Dios.


Estoy sentado

a la puerta de mi casa.

Demora el enemigo.


Se fue sin decir adiós y le dijo "Hola" a Dios.


Bocca chiusa. Closed mouth.

No entran moscas.

No entra nada.


Al llegar

al punto de destino dijo

"Es mi sino".


¿A dónde llegaría sino

a lo que llegó?



Iba a venir

en un caballo pálido.

La esperó en la estación.


Ya está bueno. Es el camino del buen aire.


Humano.

No paro el viento.

No hago llover.



Si esparciera sus dotes en el aire

perdería tiempo, perdería aire.


Cerca del vacío está lleno.

Se diría pletórico.

Glorioso.


Espejos, ¡lejos!

Solo captan lo real.


Se desplomó. Cayó al suelo.

Polvo.

Torres Gemelas.


Vive solo.

Entre la zona oscura y la noche de confort.


Amanece.

Un hombre camina por la calle.

Todo solo. Sin sombra.


Hablo para mí. Para mí hablo.

Ni irrito.

Ni seduzco.

Ni pregunto por el camino.


Sumergí mi muerte en agua,

en vino, en poesía.

No se murió.


No vi señales de humo, notificaciones de Facebook, Whatsapp.

No recibí carta de Juan.


Nadar y nadear en la nada plena que me incluye.


Entra el sol.

Sale mi alma a los campos.

Bueno, al balcón.


El Infierno no es delante.

Está aquí.

En este instante.


Jaló el gatillo.

La bala no salió. Salió un brillo.

Dicen que Dios lo ayudó.


Hablo de vos cuando los demás

hablan de sus amantes.


Si el viento ayuda remonta vuelo.

Si hay tormenta colea.

Huye

si se corta el hilo.


El QR se enamoró del código de barras y tuvieron un meme.


Cuando menos se piensa, salta el Destino.


A veces reía como un emoji. Y era mentiroso como fake news.


Tuvieron otro hijo. Lo llamaron Sticker.

Hace delivery para un café concert.




Al organito, que le garúe finito, y que los tranvías se llenen de tías.


Role playing. Ahora mismo se está yendo.

Posfacio a "Los nísperos" (por Juan María Solare)


En estricto sentido, un haiku tiene una estructura de 5+7+5 sílabas. Sin embargo, ya el concepto mismo de sílaba es distinto en japonés y en castellano. Debemos comprender entonces la alusión al haiku de otro modo: como un poema austero con cierta capacidad de producir asombro y con múltiples componentes implícitos que se asoman apenas a la superficie, dejando entrever que podría haber mucha más sustancia escondida. Si de hecho la hay, es harina de otro costal.


Es en este sentido que Ricardo Bruno está presentando estos haikus. Estos "poemas tipo haiku", grosso modo haiku, más o menos haiku, estos haikus a la que te criaste.

Te aviso, gentil lector, amable lectriz: esta colección es de calidad variada. Algunos versos son realmente certeros. Otros son descartables. Pero como no lleva mucho tiempo leerlos tampoco son un grave estorbo. Por otro lado, que arroje la primera piedra quien haya producido solamente obras de primera calidad. En muchos casos uno podría aplaudir las ocurrencias quasi filosóficas. En otros, alcanzaría musitar un grávido 'What the Fuck'.


¿Dije quasi filosóficas? Afortunadamente Bruno no cae en el "aforismismo" naroskiano, solamente en el absurdo. No pretende hacerte pensar ni mejorar tu vida. No intenta convertir al prójimo (como antítesis a su cuestionable conducta cotidiana). No promete lo que no puede cumplir, lo cual es bienvenido. Sí es un testimonio autobiográfico: constata lo vivido.

Por eso, algunos momentos de estos poemas requerirían una edición anotada con copiosas notas a pie de página explicando contextos. Lo cual tornaría este libro más comprensible - pero también más ilegible.


No escasean en este poemario (por llamarlo de algún modo) las tiernas evocaciones regresivas a la infancia y las premoniciones del 'final de trayecto', ambas características esperables en un autor octogenario. Aunque a veces pienso que Ricardo Bruno siempre ha sido octogenario. Otro tema recurrente, casi obsesivo, es la presencia felina. Como es sabido, para Bruno el gato es símbolo de amistad o de un amor unilateral (los gatos no nos aman, nos usan).


El título "Los nísperos" puede sorprender. No sé si es necesario explicar lo que son los nísperos: unas frutas de tamaño reducido, con un carozo desmedidamente grande. Es

decir, el níspero esconde un núcleo mayor de lo que podría suponerse - lo mismo que un haiku. Sin embargo, Bruno ha señalado (en diálogo personal) que "el título es absurdo".

No le creo. La palabra níspero es una de las tantas que remite (por similitud morfológica) a las gónadas masculinas. Bruno, en su pacata prudencia, ha preferido no titular su reciente colección "Las pelotas".


Juan María Solare

Bremen, 12-13 de julio de 2023 http://www.juanmariasolare.com/





"Crece desde el pie", dice el comunista Zitarrosa y tiene razón. El artista crece desde el pie. El artista se beneficia con el aprendizaje, pero crece desde el huevo. Mirá la obra de Guillermo Alio. Esa es su presentación.

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