Solare comenta el estilo de Br1
Dediquemos unos párrafos a las recurrencias estilísticas en las canciones de Ricardo Bruno. Ante todo una pregunta ligeramente provocadora: cuando un artilugio técnico se repite a menudo, ¿consiste en carencia de imaginación o se trata de rasgos que definen un estilo? Esta pregunta retórica, por supuesto, supera el ámbito de la literatura. Stravinski criticaba a Vivaldi que hubiera escrito "trescientas veces el mismo concierto". De Piazzolla podría afirmarse con idéntica "mala leche" que escribió treinta obras fundamentales y el resto son calcos de uno u otro de estos moldes. La acusación de "facilismo" flota siempre en el aire ante cualquier repetición. Dejo esta pregunta bien abierta, además, porque la actitud contraria es también criticable con idéntica malevolencia. Un compositor -o un poeta- que cambie radicalmente su estética de una obra a otra podrá ser acusado de "falto de estilo", de "inconstante", "ecléctico" y por qué no de "oportunista". Además, en lenguaje comercial, será difícil "venderlo" por no saberse en qué batea de la disquería poner su "producto". Entre las recurrencias estilísticas de Ricardo Bruno puedo mencionar: - Yuxtaposición y concatenación de ideas de significación muy diversa, asociadas por similitud "física"-fonética de las palabras ("Volabas como un ángel / Como Angelito Vargas", en "Algo extraño"). Los lingüistas se refieren a este recurso fónico como paronomasia (los parónimos son palabras que tienen sonidos semejantes pero grafía y significados diferentes).
- Enumeraciones lúdicas de palabras con fuerte aliteración o rima interna ("Chirusa, rantifusa, papirusa", "Mimosa, caprichosa, veleidosa", o el brillante hallazgo "Miss Tango mistonga" en "A vos yo te piropeo"; "Volabas, bolaceabas" en "Algo extraño").
- Actualidad de temas. "Nos creímos tan cancheros. / Ahí tienen. Los cartoneros." en "Rap, rasposo rag", o "Satélites, celulares, baypases y pase inglés." en "¡Guarda, vieja!"
- Neoanglicismos: Mención castellanizada y en general irónica de palabras inglesas de uso cotidiano en el actual argot rioplatense (uno hasta pensaría que reemplazarán al italiano en tanto fuente del lunfardo), como "Llamá al delivery" (de "A vos yo te piropeo") o "y le imprime a la “rimeik”" (por "remake", en "Con ese look que es tan suyo") o "Villa Crespo es very tranqui" (de "Villa Crespo").
- Complementariamente al fenómeno lingüístico típicamente urbano del neoanglicismo, existe una veta campera, con cierta aspiración a entroncar con José Hernández o con José Larralde. Hay avisos en algunos subtítulos como litoraleña (en "Tardaste en llegar"), zamba ("Fin de la espera" o "Venite conmigo") y chacarera ("Chacarera de estación"). Por su parte, las milongas -que ocupan todo un capítulo- pueden ser urbanas ("El Abasto se ve en Google") o camperas ("De a caballo", "La última no se olvida").
Morfológicamente, cierto tipo de estrofa utilizado a menudo por Ricardo Bruno es la décima espinela (creada en el Siglo de Oro español por Vicente Espinel, poeta amigo de Cervantes, y que consiste en agrupaciones de diez versos octosílabos, con rima consonante en un esquema a-b-b-a-a-c-c-d-d-c), que remite a la clásica estrofa de los payadores que ya había usado Rafael Obligado en su "Santos Vega" y que seguirán usando poetas tan diferentes como el modernista Julio Herrera y Reissig, Luis Cernuda o cantautores como Fernando Cabrera, Violeta Parra o Atahualpa Yupanqui.
- Cierta materialidad de imágenes, enfocando lo menudo, con la coloquial corporeidad de lo cotidano ("¡Por suerte, una pizzería! / Pedí una grande de anchoas", de "Saleros y saladeros"). - Alusiones veladas, citas ocultas. Surge, como en toda cita, la pregunta clave: ¿cuán integrada está la cita al texto? Si el lector (o el oyente) no reconoce el origen de la cita o el sentido de la alusión, ¿cuánto se pierde? Primer caso: "Sus aguas que suben turbias", en "Villa Crespo", refiriéndose por cierto al arroyo Maldonado, entubado bajo la ciudad de Buenos Aires, y que cuando llueve demasiado produce inundaciones de agua barrosa. Si el lector no sabe que se está aludiendo por inversión a la película clásica argentina "Las aguas bajan turbias", aunque se pierda la referencia erudita no pierde nunca el hilo del relato. Cierto es que se ramifica aquí aquí la cadena de asociaciones, porque bien podría estar aludiéndose a un poema muy anterior del escritor argentino Almafuerte (1854-1917): "Las aguas turbias suben esta vez". Cuando la cita y la alusión forma parte del bagaje estilístico de un autor, es inevitable que los lectores (y los comentaristas) descubran alusiones de su propia cosecha. Sea cual sea la cadena de asociaciones que dispare esta cita oculta, ignorarla no afectará radicalmente la lectura del poema.
Segundo caso: "Volabas como el Mudo", en "Algo extraño". Si el lector no sabe que el Mudo es Carlos Gardel y que se mató en un accidente aéreo, ¿qué entiende en este verso? Posiblemente nada, o algo totalmente diferente. ¿Es entonces lícito el recurso estético de la alusión? Creo que todo el Renacimiento es una alusión constante al universo grecolatino y nadie ha logrado aún refutar el Renacimiento. El Ulysses de Joyce es una efervescente orgía de alusiones y guiños para iniciados. Claro: es necesario aceptar que cuantas más alusiones a algo externo tenga un texto, más se reducirá la cantidad de lectores capacitados para comprenderlo.¿Nos molesta esta consecuencia? Sí/No, y tache lo que no corresponda.
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