Un woke de libro

 En una escena de la película Tár, un relato de ficción sobre una directora, Lydia Tár (que alcanza el olimpo de la dirección orquestal: la titularidad de la Filarmónica de Berlín), Tár está impartiendo una clase magistral en la Escuela Juilliard de Nueva York. Allí se encuentra a un joven alumno llamado Max. En un momento dado de la conversación, Tár invita a Max a explorar la música de Bach y, sentada al piano junto al nervioso alumno, desgrana el primer Preludio de El clave bien temperado. La respuesta de Max nos sacude. Se define como “persona racializada y pangénero” y defiende que la reputación de Bach como “misógino” –basada, según el diálogo, en que tuvo veinte hijos– y su identidad “cisgénero, blanca y masculina” hacen que no sea capaz de apreciar su música. Ficción, sin duda, pero…

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