Astillero en los diarios de la oligarquía

(Editor, 2026) Ellos son antisistema pero no iconoclastas.

(La Nación, 2008) Julián Peralta aparece en escena con su sexteto (una formación atípica para una típica) y marca la cancha con su concepto sonoro de ruptura. Lo más sobresaliente de su búsqueda es la tormentosa sonoridad del grupo.

La violencia sónica de Astillero es una realidad tan contundente como el ataque de las cuerdas y los fueyes. Tan contundente y real como la voz de Peyo, un cronista suburbano que recuerda más al Indio Solari que a los cantores de típica en temas como "Capataz". En esas composiciones nuevas, algunas instrumentales y otras con letra, aparece un tango descarnado y poco complaciente. No está el romanticismo del ayer, y el reloj del tiempo parece avanzar lentamente, como en una fábrica. Astillero tiene una pulsación casi maquinal, cada instrumentista avanza sobre la música como si fuera parte de un pesado engranaje y se acelera de acuerdo con el tempo que marca el director de orquesta. La atmósfera urbana de su música impregna el ambiente. Astillero suena real: suficiente para convencer al veterano y al nuevo aficionado, que quiere saber de qué se trata el tango actual.

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