Cuando The Beatles eran pichones
En una reveladora entrevista concedida a Vulture en 2018, el legendario productor Quincy Jones, mente maestra detrás de hitos como "Thriller" de Michael Jackson, no se guardó nada al recordar su primera impresión de los "Cuatro Fabulosos".
Jones rememoró las sesiones del álbum debut de Ringo Starr, donde él trabajaba como arreglista. Fue en ese entorno de estándares de jazz cuando la capacidad técnica de Paul McCartney y Ringo Starr quedó bajo su lupa experta. Con una franqueza demoledora, afirmó: "Eran los peores músicos del mundo. No tocaban una mi*rda". Incluso llegó a describir a McCartney como "el peor bajista que había escuchado", y relató cómo tuvieron que llamar en secreto a un músico de sesión para rehacer una pista de Ringo que este no lograba clavar tras horas de intento.
Esta crítica feroz, proveniente de un músico de formación clásica y jazzística, choca de frente con la narrativa establecida de la genialidad de The Beatles. Jones no cuestionó su impacto cultural ni su capacidad compositiva posterior, pero sí expuso las limitaciones técnicas de sus inicios con una crudeza que sigue generando debate. Una perspectiva audaz que nos invita a separar la leyenda de la ejecución instrumental pura.
¿Es la técnica impecable un requisito indispensable para la genialidad musical, o el impacto emocional y la innovación compositiva de The Beatles pesan más que sus limitaciones instrumentales iniciales?
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