Ricardo García Blaya. Obituario por José María Otero

 


viernes, 4 de agosto de 2017

Ricardo García Blaya

Acaba de dejar este mundo con sus 69 años, su bonhomía, su amistad y la creación de ese portal que es una verdadera enciclopedia del género: TODO TANGO. Él, como director  me invitó a colaborar en el mismo, cosa que acepté con muchísimo gusto porque nos unía la pasión por el tango y entre ambos enhebrábamos recuerdos a través del teléfono, por correo electrónico o cuando nos sentamos a almorzar o tomar un café, en Madrid o Buenos Aires.


                                    




Era Académico Titular de la Academia Nacional del Tango y contaba que cuando viajaban de vacaciones a Córdoba en una camioneta de su padre, con su madre y los seis hijos del matrimonio, el jefe de la familia ponía en el reproductor a D'Agostino-Vargas hasta Rosario. Y de Rosario a Córdoba ponía a Gardel. Ésa fue la semilla que germinaría luego en su amor por el tango, su  estudio de toda la temática e historia del mismo, la creación de ese Portal que le sobrevive y en el cual han escrito y colaboran numerosos historiadores y gente del ambiente. Y también ese libro sumamente interesante que publicó hace un par de años: Tango argentino. Memoria y testimonio.


                              




Decía Ricardo:


  - El tango ya no es la música que expresa a los jóvenes, pero tuvo un distanciamiento digno, se convirtió en un clásico. A partir de los años ochenta y, en la actualidad, hubo un importante resurgimiento gracias al baile que multiplicó las pistas de Buenos Aires en cientos de milongas, donde hacen cortes y quebradas bailarines de todas las edades. También es un fenómeno mundial que invita a los extranjeros a conocer nuestra ciudad y tomar clases para bailarlo.


   -Cuando caminamos el centro, y en especial la avenida Corrientes y recorremos sus librerías, entramos a sus teatros o paramos en alguno de los cafés que todavía quedan de aquel pasado glorioso, sentimos que respiramos tango. Será por eso que, en los últimos treinta años, aprecieron nuevos compositores y letristas con tantas y maravillosas obras, con otros sonidos y temáticas, pero siempre tango.


                                             



                                   

Siento mucho pesar ante su marcha definitiva, después de haber peleado duramente con una enfermedad, operación y el inevitable final que presentíamos.


Se fue un gran tanguero y especialmente, como lo siento personalmente, un gran amigo y una bella persona.


Que en paz descanses querido Richard.


JMO

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