Discusión post mortem con Eugenio Mandrini
Ricardo Bruno: Este artículo habla de la comprensión de cualquier letra, sea un rap o un oratorio. Hasta la llegada de Juan Loprete, mis canciones, más que incomprendidas eran desconocidas. Ahora las escucha mi mamá, desde el Cielo.
“¡Guarda, vieja!” [1] para distintas persones puede ser una letra desabrida, sazonada o picante. Si es poética puede ser considerada un poema.
Prefiero que la escuchen a que la lean. Pero como en 2005, Eugenio, pienso que la información no viene mal.
Fragmento de un enjundioso ensayo-prólogo escrito en 2012 por Juan María Solare para Artista en borrador, libro de Ricardo Bruno:
Alusiones veladas, citas ocultas. Surge, como en toda cita, la pregunta clave: ¿cuán integrada está la cita al texto? Si el lector (o el oyente) no reconoce el origen de la cita o el sentido de la alusión, ¿cuánto se pierde? Primer caso: "Sus aguas que suben turbias", en "Villa Crespo", refiriéndose por cierto al arroyo Maldonado, entubado bajo la ciudad de Buenos Aires, y que cuando llueve demasiado produce inundaciones de agua barrosa. Si el lector no sabe que se está aludiendo por inversión a la película clásica argentina "Las aguas bajan turbias", aunque se pierda la referencia erudita no pierde nunca el hilo del relato. Cierto es que se ramifica aquí la cadena de asociaciones, porque bien podría estar aludiéndose a un poema muy anterior del escritor argentino Almafuerte (1854-1917): "Las aguas turbias suben esta vez". Cuando la cita y la alusión forma parte del bagaje estilístico de un autor, es inevitable que los lectores (y los comentaristas) descubran alusiones de su propia cosecha. Sea cual sea la cadena de asociaciones que dispare esta cita oculta, ignorarla no afectará radicalmente la lectura del poema. Segundo caso: "Volabas como el Mudo", en "Algo extraño". Si el lector no sabe que el Mudo es Carlos Gardel y que se mató en un accidente aéreo, ¿qué entiende en este verso? Posiblemente nada, o algo totalmente diferente. [Bruno agradece a Solare que lo coloque como poeta en lengua hispánica y no como poeta argentino o porteño pues cualquiera sabe en Argentina, si no es joven, que Gardel murió en Medellín] ¿Es entonces lícito el recurso estético de la alusión? Creo que todo el Renacimiento es una alusión constante al universo grecolatino y nadie ha logrado aún refutar el Renacimiento. El Ulysses de Joyce es una efervescente orgía de alusiones y guiños para iniciados. Claro: es necesario aceptar que cuantas más alusiones a algo externo tenga tenga un texto, más se reducirá la cantidad de lectores capacitados para comprenderlo a fondo. ¿Nos molesta esta consecuencia? Sí/No. Táchese lo que no corresponda.
Fragmento de un comentario de Eugenio Mandrini en 2005 a una carpeta con letras que Bruno le pidió que leyera:
¿Excesos? Dos. Uno, el abuso de citas: 317 [el libro se publicó sin citas]. A razón de 9 y monedas por cada uno de los 34 textos. Además, la mayoría de ellas pueden ser bien entendidas por cualquier lector activo. El lector, Ricardo, no es un homínido; al menos sabe leer Y, lo que ya es irrefutable, la historia le pasó por encima dejándole marcas. Por otro lado, tanta cita quita la sugerencia, que es una de las esencialidades de la poesía. Además, es bueno cierto hermetismo, cierto misterio, cierto secreto. Evanescente y furtiva, la poesía así lo exige
Satélites, celulares,
baipases y pase inglés.[2]
“Cómo nos cambia la vida”. [3]
2 pechos 2, los de antes. [4]
Ni duros ni blandos.
Al dente y a la mano.
Como uvas turgentes.
Como moras oscuras.
Cruzábamos el Atlántico
en tántricos trasatlánticos.
O nos íbamos a Río
donde el mar no está tan frío.
“La luna de Río se queda
para que en las noches le cuentes que yo
pasé por tu lado, viajero incansable,
pasé por tu lado y dejé el corazón”. [5]
[No había Punta del Este [6].
Tampoco Ciudad del Este.[7])
Europa: escombros y llamas.
Con pasajes de llamada [8]
nos trajimos los parientes
Oh, qué Argentina pudiente.
Vinieron sobrevivientes
de los campos de exterminio
a nuestra Reina del Plata.
Se fue al fondo el Graf Spee [9]
Y el país del baby beef
fue asilo para las ratas. [10]
Con razón y sin permiso
se llevaron al chacal [11].
Fue una falta de respeto
pero aquí todo da igual.
Los Doberman [12]… Los Rodwiller… [13]
Vino Pluto, la Pantera…
¿Y qué podíamos hacer
con la Hormiguita Viajera [14]?
Tanta invasión extranjera
me dejo al final sin Ringo [15]
y los ñoquis que su madre
preparaba los domingos.
Pero carnes, lo que se dice carnes,
carnes eran las de antes.
El travesti es la sirena
sin la cola de pescado.
Tiene de mujer el busto
y una cosa que da susto.
Me invitaron a aquel club
del Corazón Solitario
a juntar mi soledad
con personas de mi edad.
Al entrar sentí ragú
y la Lombriz Solitaria.
“Sírvase usted un canapé
que no vale más que un real” [16].
Voy a excursiones de PAMI [17]
hago una dieta variada,
el bridge me mantiene joven
y tengo mi enamorada.
1 En 2012 presenté Artista en borrador en “Guarda la vieja”, un bar cultural situado en Guardia Vieja y Billinghurst. Concurrieron, entre otros, Hugo Salerno y Eugenio Mandrini. Los dos murieron, vaya coincidencia, en 2021.
2 Enumeración caótica de logros actuales con el antiguo juego del pase inglés. El autor no conoce sus reglas.
3 Alusión irónica a un tango de Rufino y Marvil.
4 El rap transcurre en una época imprecisa entre finales de la segunda guerra mundial y la creación del PAMI, en 1971.
5 Estrofa tomada de “Ave de paso”, tango de Enrique Cadícamo.
6 Fundada en 1860
7 Hoy Ciudad del Este (fundada en 1957) es conocida por el contrabando. Está en la Triple Frontera, lo que favorece el delito. La Triple Frontera es un conocido trifinio internacional situado en el cruce de fronteras entre Argentina, Brasil y Paraguay, cerca de las famosas cataratas del Iguazú. En la zona se encuentran las ciudades de Puerto Iguazú (provincia de Misiones, Argentina), Foz do Iguaçu (estado de Paraná, Brasil) y Presidente Franco y Ciudad del Este (departamento de Alto Paraná, Paraguay).
8 Desde Argentina y otros países, el que había emigrado les mandaba el pasaje de barco (los vuelos de avión eran escasos y caros) a sus parientes
9 El Admiral Graf Spee fue un acorazado de bolsillo alemán de la Segunda Guerra Mundial, dinamizado y hundido por su propia tripulación el 17 de diciembre de 1939 en el estuario del Río de la Plata, frente a las costas de Montevideo, Uruguay
10 Asilo para los nazis. Los comunistas también eran ratas.
11 Adolf Eichmann.
12 Durante la Segunda Guerra Mundial, el ejército estadounidense utilizó ampliamente al Dóberman como perro militar, principalmente en el Teatro del Pacífico. A través del programa "Dogs for Defense", cientos de estos canes fueron donados por civiles para servir como exploradores, mensajeros y centinelas, destacando especialmente en la histórica Batalla de Guam.
13Los escuadrones nazis (SS) seleccionaron miles de perros de razas grandes—como Rottweilers, Dóbermans y Pastores Alemanes—para vigilar y controlar a los prisioneros. Los animales eran entrenados con métodos extremadamente violentos para atacar y desgarrar.
14 Personaje de Constancio C. Vigil.
15 Oscar Natalio Bonavena (1941-1976), conocido públicamente como «Ringo» Bonavena, fue un boxeador de peso pesado argentino, actor y cantante.
16 Paráfrasis de un verso de "La violetera", clásico pasacalle madrileño compuesto en 1914 por el maestro José Padilla y Eduardo.
17 El 13 de mayo de 1971, a través del Decreto-ley 19.032, se crea el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados, en un intento por dar respuesta a un problema que afectaba a la denominada tercera edad: la falta de atención médica y social por parte de sus obras sociales de origen. El Instituto se transforma en un pionero en la asistencia a los mayores ya que por aquellos años no existían cátedras de medicina ni tampoco se planteaban políticas globales de salud para la tercera edad. De allí el rol histórico que cumplió el organismo.
Fragmento de un enjundioso ensayo-prólogo escrito en 2012 por Juan María Solare para Artista en borrador, libro de Ricardo Bruno:
Alusiones veladas, citas ocultas. Surge, como en toda cita, la pregunta clave: ¿cuán integrada está la cita al texto? Si el lector (o el oyente) no reconoce el origen de la cita o el sentido de la alusión, ¿cuánto se pierde? Primer caso: "Sus aguas que suben turbias", en "Villa Crespo", refiriéndose por cierto al arroyo Maldonado, entubado bajo la ciudad de Buenos Aires, y que cuando llueve demasiado produce inundaciones de agua barrosa. Si el lector no sabe que se está aludiendo por inversión a la película clásica argentina "Las aguas bajan turbias", aunque se pierda la referencia erudita no pierde nunca el hilo del relato. Cierto es que se ramifica aquí la cadena de asociaciones, porque bien podría estar aludiéndose a un poema muy anterior del escritor argentino Almafuerte (1854-1917): "Las aguas turbias suben esta vez". Cuando la cita y la alusión forma parte del bagaje estilístico de un autor, es inevitable que los lectores (y los comentaristas) descubran alusiones de su propia cosecha. Sea cual sea la cadena de asociaciones que dispare esta cita oculta, ignorarla no afectará radicalmente la lectura del poema. Segundo caso: "Volabas como el Mudo", en "Algo extraño". Si el lector no sabe que el Mudo es Carlos Gardel y que se mató en un accidente aéreo, ¿qué entiende en este verso? Posiblemente nada, o algo totalmente diferente. [Bruno agradece a Solare que lo coloque como poeta en lengua hispánica y no como poeta argentino o porteño pues cualquiera sabe en Argentina, si no es joven, que Gardel murió en Medellín] ¿Es entonces lícito el recurso estético de la alusión? Creo que todo el Renacimiento es una alusión constante al universo grecolatino y nadie ha logrado aún refutar el Renacimiento. El Ulysses de Joyce es una efervescente orgía de alusiones y guiños para iniciados. Claro: es necesario aceptar que cuantas más alusiones a algo externo tenga tenga un texto, más se reducirá la cantidad de lectores capacitados para comprenderlo a fondo. ¿Nos molesta esta consecuencia? Sí/No. Táchese lo que no corresponda.
Fragmento de un comentario de Eugenio Mandrini en 2005 a una carpeta con letras que Bruno le pidió que leyera:
¿Excesos? Dos. Uno, el abuso de citas: 317 [el libro se publicó sin citas]. A razón de 9 y monedas por cada uno de los 34 textos. Además, la mayoría de ellas pueden ser bien entendidas por cualquier lector activo. El lector, Ricardo, no es un homínido; al menos sabe leer Y, lo que ya es irrefutable, la historia le pasó por encima dejándole marcas. Por otro lado, tanta cita quita la sugerencia, que es una de las esencialidades de la poesía. Además, es bueno cierto hermetismo, cierto misterio, cierto secreto. Evanescente y furtiva, la poesía así lo exige
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