Wilson Saliwonczyk no es el payador perseguido

(Editor, 2026) Ricardo Bruno dice que ante todo Saliwonczyk no es honesto artísticamente. Musicalizó una letra de Bruno, "A vos yo te piropeo" e incluso la registró en SGAE (la SADAIC española). Pero nunca se la hizo oír a su socio e incluyo puede no estar en Youtube.

El Editor no duda de la eficacia payadorística de Wilson, entre otras cosas porque no conoce el tema. Pero (y de esto no es responsable Wilson) le causa gracia la expresión "payador perseguido", como se autodefine Yupanqui. No hay pruebas de que improvisara. Si de que fue perseguido por Perón (ni por la Triple A ni por Videla) en tanto comunista.

(La voz de Galicia, 2025) Uno de los mayores referentes de la payada es el poeta y cantautor argentino Wilson Saliwonczyk, reconocido por sus frecuentes visitas y conferencias en universidades, así como por haber impulsado en 2005 el movimiento internacional de improvisadores Juglares del Mundo, junto con José Criado (España) y Paulo de Freitas Mendonça (Brasil), entre otros. 

Conocido artísticamente como Wilson el Payador, acumula más de 25 años de trayectoria en los que ha sabido combinar tradición y contemporaneidad, con letras que oscilan entre el humor, la poesía y la crítica social. Este fin de semana actuará en Lugo: el viernes en la Sala Clavicémbalo a las 20.00 horas y el domingo en la Asociación Ríoplatenses de Lugo.

—¿Cómo nació su vocación por la payada?

—Por mi familia. En casa siempre se admiró este arte. Había libros, discos y, sobre todo, mucha radio. Mi padre, mi madre y mis tíos escuchaban constantemente música. Ese ambiente fue mi primera escuela.

—¿Cómo definiría la payada a alguien que nunca la escuchó?

—Un rapero rural, un regueifeiro. Improvisamos versos rimados y los cantamos con guitarra, al ritmo de la milonga.

—¿Qué significa ser payador hoy en día?

—Es un desafío a la imaginación. Pero también un desafío a la globalización, a la industrialización, a la mercantilización y al utilitarismo. Practicar el arte propio de una región nos recuerda que somos humanos.

—¿Tiene alguna rutina o preparación antes de improvisar?

—No, la improvisación es el corazón de la payada, como lo es en la regueifa. Eso sí: solemos cantar canciones y milongas antes. Los payadores también somos cantautores, al modo de Atahualpa Yupanqui.

—¿Qué temas disfruta más a la hora de payar: el campo, la política, el amor, el humor…?

—Todos. Cualquier asunto que despierte mi interés personal puede convertirse en verso.

—¿Cómo influyen las redes sociales y la tecnología en la difusión de la payada?

—Son una herramienta. Yo las uso mucho y me ayudan a llegar a un público enorme. Antes todo era boca a boca, presencial. Hoy tengo videos con tres millones de reproducciones. Eso era impensable en otros tiempos.

—¿Había estado en Lugo antes?

—En Galicia muchas veces, pero en Lugo será la primera. Tengo muchas expectativas.

—Además de artista, es maestro y horticultor. ¿Qué es lo que más disfruta de esas facetas?

—Los amigos, la familia, la soledad, el silencio, las palabras, el tiempo conmigo mismo. También el contacto con culturas de otros pequeños lugares.


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Comentario a un comentario de Juan María Solare